La institución concluye que el sistema actual es legal pero puede generar desigualdades, y propone incorporar una mayor diversidad de criterios para hacerlo más justo.
Barcelona, 29 de mayo de 2026 – La Sindicatura de Greuges de Barcelona pide revisar el sistema de baremación de las escuelas municipales de música para hacerlo más equitativo. En una resolución reciente, concluye que el modelo actual cumple la normativa, pero puede limitar las oportunidades de acceso para una parte de las familias.
El análisis señala que el sistema otorga mucho peso a determinados colectivos y no tiene en cuenta otras realidades familiares que sí se consideran en otras etapas educativas. Esta combinación, junto con la oferta reducida de escuelas municipales de música, puede acabar condicionando quién accede a estos centros.
Un sistema que concentra mucha prioridad en algunos perfiles
El modelo actual establece que, en los programas dirigidos a niños y niñas de 4 a 7 años, se reserva hasta el 50% de las plazas para hermanos y hermanas de alumnado ya matriculado y para hijos e hijas de progenitores o tutores legales que trabajan en el centro. Cuando la demanda supera las plazas disponibles, la adjudicación se resuelve mediante un sorteo que diferencia dos listas: una primera para estos colectivos y otra para el resto de las solicitudes.
Esta configuración sitúa a estos perfiles en una posición claramente preferente y no tiene equivalente en otros sistemas educativos públicos, donde los criterios se distribuyen de forma más equilibrada.
Este sistema de acceso implica que los hijos e hijas de personas que trabajan en el centro tengan prácticamente garantizada una plaza, mientras que reduce notablemente las opciones del resto de familias. Esta situación se agrava por la oferta limitada, con solo cinco centros en la ciudad.
Criterios de acceso en otros ámbitos educativos
En el conjunto del sistema educativo público, la admisión se basa en criterios familiares, territoriales, económicos y personales. Destacan la presencia de hermanos en el centro o progenitores que trabajan en él, la proximidad del domicilio o lugar de trabajo, el nivel de renta y las situaciones de discapacidad.
En las escuelas infantiles, estos criterios se concretan en un sistema de puntos: mayor peso para los hermanos, seguido de la proximidad, la situación económica o la discapacidad, mientras que otras circunstancias familiares y sociales (familia numerosa o monoparental, parto múltiple o condición de víctima de violencia de género o terrorismo) también se incorporan con una puntuación específica.
En infantil, primaria, secundaria y bachillerato, el modelo distingue entre criterios prioritarios y criterios complementarios (familia numerosa o monoparental, parto múltiple o condición de víctima de violencia de género o terrorismo), que se aplican en caso de empate.
En conjunto, es un sistema que distribuye el peso entre distintos factores para favorecer una asignación más equilibrada.
El análisis comparado pone de relieve que, aunque la normativa general no define estos factores como prioritarios, sí se tienen en cuenta en otros ámbitos educativos, ya sea como puntuación o como criterio de desempate.
Revisar el modelo para avanzar hacia una mayor igualdad de oportunidades
En este contexto, la Sindicatura recomienda revisar tanto la reserva de plazas como los criterios de acceso. En particular, plantea la conveniencia de incorporar la monoparentalidad y otras situaciones similares.
Según la institución, esta medida permitiría incorporar una mayor diversidad de criterios, reforzar la equidad y alinear el sistema con el resto de las enseñanzas públicas.