Las cucarachas, las fugas de agua y los problemas de convivencia en una finca del IMHAB evidencian la necesidad de una intervención más coordinada y eficaz en la gestión del edificio.

La institución concluye que es necesaria una respuesta más coordinada y eficaz para garantizar la convivencia y la salubridad, e insta al IMHAB a mejorar la información al vecindario.

Barcelona, junio de 2026 – A raíz de dos quejas vecinales, la Sindicatura de Greuges de Barcelona se ha pronunciado en relación con la gestión de un edificio de vivienda pública afectado por diversas incidencias de convivencia y salubridad. La defensoría concluye que la actuación del Instituto Municipal de la Vivienda y Rehabilitación de Barcelona (IMHAB) no ha sido suficiente para garantizar el uso pacífico de las viviendas, y formula recomendaciones para reforzar una intervención integral y mejorar la comunicación con el conjunto del vecindario.

El principal factor que ha condicionado la gestión del caso ha sido la dificultad para acceder a la vivienda donde se originan buena parte de las incidencias. La negativa reiterada de la persona residente ha impedido actuaciones clave de reparación y control —tanto de la fuga de agua como de la plaga— y ha contribuido a prolongar las afectaciones sobre el conjunto de la finca, con impacto directo en la convivencia.

Cucarachas: una problemática colectiva que exige actuaciones globales

La defensoría pone de relieve que las plagas en edificios plurifamiliares no pueden tratarse como incidencias aisladas. En este caso, la presencia de cucarachas generó afectaciones en diversas zonas comunes y viviendas, evidenciando la necesidad de una respuesta coordinada y con visión de conjunto.

La Sindicatura subraya que la capacidad de propagación de este tipo de plagas obliga a intervenir sobre el conjunto de la finca, especialmente cuando existen indicios de que el origen puede encontrarse en una vivienda concreta a la que no se puede acceder. En estos casos, considera imprescindible que la Administración impulse inspecciones y actuaciones integrales para garantizar la salubridad de todo el edificio.

Fugas de agua: incidencias estructurales con impacto en varias viviendas

En cuanto a la fuga de agua detectada, esta provocó afectaciones relevantes en varias viviendas y requirió múltiples intervenciones técnicas antes de poder ser resuelta.

A pesar de las actuaciones desplegadas —incluidas inspecciones y trabajos especializados—, las dificultades para acceder a la vivienda de origen retrasaron la solución del problema. Ante la gravedad de las filtraciones, el IMHAB adoptó medidas para reducir el impacto sobre el vecindario, entre las que destaca el realojamiento temporal de una persona afectada en un establecimiento hotelero, con los gastos asumidos por el organismo.

Según la Sindicatura de Greuges de Barcelona, este es un caso que pone de manifiesto la necesidad de disponer de mecanismos eficaces para garantizar el acceso a las viviendas cuando existen incidencias que afectan al conjunto de la comunidad.

Convivencia y comunicación: clave para garantizar el derecho al uso pacífico de la vivienda

Más allá de las incidencias materiales, la Sindicatura quiere incidir especialmente en los problemas de convivencia descritos por el vecindario, con episodios reiterados de ruidos, gritos y conductas que perturban la vida comunitaria.

En este sentido, la Sindicatura considera que las actuaciones no han sido suficientes para abordar de manera global esta problemática y recuerda que la propiedad tiene un papel activo en la garantía del derecho del conjunto de residentes a un uso pacífico de sus viviendas.

Paralelamente, identifica carencias en la información facilitada al vecindario, que no ha sido suficientemente clara ni continuada, lo que ha contribuido a generar una percepción de falta de seguimiento. Por ello, recomienda reforzar los mecanismos de comunicación con información estructurada, actualizada y periódica sobre las actuaciones en curso y la evolución de la situación.

La Sindicatura recuerda que la gestión de las viviendas públicas exige una mirada integral que combine el mantenimiento de los inmuebles con la promoción de la convivencia y la cohesión social. Por ello, la institución sigue insistiendo en la necesidad de impulsar instrumentos como un código de buena administración y buena vecindad, que contribuyan a reforzar la corresponsabilidad, la comunicación y la confianza entre la Administración y el vecindario, especialmente en aquellos entornos que afrontan problemáticas complejas o persistentes.